
Seguimos atacándonos
con uñas y dientes
fingiendo indiferencia
y pruebas superadas
abusando de los santos inocentes
cuando ambos sabemos
que ardemos en deseos
de copular como en Olympos y
de agredirnos púbicamente.
(o la curiosa paradoja de escribir para borrar...)
Es una verdadera lástima
que paguen justas por pecadora.
Hay veces en que la casa
ya no tiene fantasmas.
Hay días en que no se puede ni dormir
de tanto revoloteo.
Son momentos de perlas y brebajes
que dejan la mente en blanco por segundos.
Instantes de aleaciones
de pieles diversas y sucesivas.
El final, siempre vacío y
a la vez lleno de sombras.
Es una verdadera lástima
que paguen justas por pecadora.

