domingo, 15 de abril de 2007

Festín caníbal


Me dueles cada día,
al terminar nuestra cena de caníbales
en que me engullo tu corteza
y tú te zampas la mía,
en que te mastico entera
y tú me desgarras con furia,
en que me alimento de tu carne
y tú te llenas de mí,
como dos animales
y dos presas a las vez.

Me dueles en la sangre,
en la boca,
en las manos,
en las venas,
en el pecho,
en la lengua.

Me duele segundo a segundo
esta hambre insaciable,
este hipotálamo mal parido,
esta imposibilidad de rasgarte la ropa
y devorar tu piel hasta el último poro
donde sea que nos encontremos.

Me duele verte
y saber que hay momentos
en que le perteneces al mundo
y no eres sólo mía.

Me duele el protocolo
de besarte en la cara
en lugares públicos
sabiendo que en lo oscuro y clandestino
somos bestiales e impíos.

Me duele compartirte
me duele no tenerte
me duele tu existencia
que perturba mi mente
y me vuelve primitivo.

Me duele no sentir
el paso de tu linfa por mi garganta,
el roce de tu pelo húmedo en mis muslos,
el grito contenido de tus entrañas,
la estocada transfixiante de tus uñas en mi espalda
el sabor de tu mucosa prohibida.

Me dueles
al despegarte de mí,
pletórica, salada y húmeda,
y caer inerte en la incandescencia de mis sábanas
para renacer con nuevos apetitos
y nuevos deseos de ser brutalmente degustados.

1 comentario:

René García & Los Vecinos Antropófagos dijo...

joder, tigre... sí que tienes arte... Me han gustao montón los dos textos, sigue pa'lante! No puedo decir nada del texto porke me pongo colorao.

Salud y (A)!